viernes, 21 de mayo de 2010

Sandra de la Garza Morales (ICAP'92)+


Nació el 7 de Diciembre de 1970 en la Ciudad de Monterrey, N.L. hija de Don Ricardo De la Garza y Doña Gloria Morales de De la Garza; fue la segunda de cuatro hermanos, Gloria, Gabriela y Ricardo.


Cursó su primaria en el Colegio Sor Juana Inés de la Cruz, estudió la secundaria en el Colegio Mexicano, y posteriormente la Prepa en el CUM con los hermanos maristas. En la Universidad de Monterrey estudió la carrera de Ingeniero en Computación Administrativa y de Producción graduándose en Junio de 1992.


Se desarrolló profesionalmente en diversas empresas de prestigio como PROEZA, MASECA Y PULSAR siempre emprendiendo nuevos retos, creciendo y desarrollándose profesionalmente con éxito.


El 18 de Noviembre de 1995 contrajo matrimonio con el Ing. Julio César Peña formando una hermosa familia, con la alegría y entusiasmo que siempre le caracterizó realizó sus estudios de Maestría en Administración de Empresas en el ITESM, recibiéndose en Diciembre de 1998.


En Marzo de 1999 nace su primer hijo Diego César, por lo que ella decidió hacer a un lado su realización profesional y dedicarse por completo a su familia, a quienes siempre disfrutó plenamente.


Después de que medicamente no había posibilidades de que se pudiera volver a embarazar y con su fuerte devoción a la Santísima Vírgen María, en Octubre de 2008, Dios les concede la dicha de tener a dos hermosas gemelitas, Sofía María y Carolina que con todos los cuidados y esmero fueron alegremente esperadas y recibidas por toda la familia y sus amistades.


Mujer emprendedora, siempre alegre, optimista, y organizada; vivió plenamente cada momento de su vida, así como disfrutando siempre a cada uno de sus hijos, no se quedó con ganas de nada, todos lo sabemos ya que ella constantemente repetía que era inmensamente feliz. Por eso estamos seguros que está en la presencia de Dios Nuestro Señor ya siempre cumplió su misión.


ESTOY TAN FELIZ QUE NO SE COMO AGRADECERLE A DIOS TANTAS BENDICIONES
Sandra María De la Garza de Peña(ICAP'92)+

14 comentarios:

Baltazar dijo...

Sandra
Nos toco compartir una de las épocas mas bonitas de nuestras vidas, donde conocimos amigos y amigas que pasarían a formar parte de nuestras vidas para siempre. Te recordaré con el entusiasmo, alegría, ganas de convivir que siempre nos regalaste, y con esa risilla que te caracterizaba. Sé que estas en buena compañía, te envío un fuerte abrazo, y espéranos, que al rato llegamos.

Edith Treviño dijo...

Sandra, guardo con mucho cariño todos los recuerdos de nuestra etapa de estudiantes...
y ahora como profesionista, mujer y madre, solo te puedo decir que has marcado mi vida profundamente, que este golpe que hemos recibido tendrá que ser transformado con mucho dolor en perdón, en amor y en esperanza. Estoy segura que todos tenemos una última gran tarea: vivir en verdadera armonía, promover la paz y el amor desde nuestros hogares y entender que todos somos uno y que somos todos parte de un plan divino.

Rosy Treviño dijo...

Tal vez donde estás podrás saber que nos dolió mucho tu partida y por eso que te escribimos estas líneas ,...
Después de esto, sé que ahora hay alguien más que vela por tus hijos desde el cielo: Tú, porque ahí Dios te dará el lugar desde donde verás todos sus caminos y tendrás la manera de que les lleguen tus cuidados como madre, les darás tus bendiciones para cada día que vayan a la escuela, cuando no vayan y cuando crezcan también, en sueños les enviarás tus consejos para que sean personas de bien como lo fuiste tú, creo que una madre siempre tiene el privilegio de ser la guía de sus hijos desde el cielo por el resto de sus vidas.
A tus padres, a tus hijos, a tu esposo, a tus amigos y a toda la gente que te quiere siempre les harás falta; gracias por haber estado entre nosotros, por la amistad, por la buena convivencia en esos años de escuela y por la enseñanza que dejaste a quienes supieron observarla.

Javier Cardona dijo...

Sandra :
No encuentro palabras para expresar el dolor que siento por tu repentina e injusta partida. Solo puedo decirte muchas gracias por tu amistad durante los momentos de estudiantes, las cuales son y seguirán siendo uno de las etapas más importantes y felices de mi vida. Gracias por tu amistad incondicional y vela por nosotros que seguimos en este camino de la vida. Nos veremos nuevamente algún día, Dios te bendiga a ti y a tu familia.
Con todo mi afecto y el mejor de los recuerdos.

Raul Alvarez dijo...

Volver a ver a Sandra después de mucho tiempo fue para mi una inesperada sorpresa. Gracias a ella fue que fui a las reuniones de la generación y comencé a saber de todos otra vez. Pero su partida fue como un robo, como si hubieran arrancado con una garra de hierro un pedazo de nuestra vida, dejándonos cuando menos "horrorizados" y pasmados, sin saber que creer ni que pensar. Pensé en esto y en el corazón de su esposo (quien es una persona excelente), y estos versos vinieron a mi mente:
"Mas no quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Él a los que durmieron en Jesús. (Tesalonicenses 4:13-14)"
Esta es mi esperanza, y este pensamiento me alegró el corazón otra vez :). Alguien más grande que yo tiene el control, y cuando El venga todo va a cambiar y todo va a estar bien otra vez ¡Yeahhh!!!
Sandra, en un abrir y cerrar de ojos nos veremos las caras otra vez :)...

Laura González dijo...

Sandra
Recuerdo un correo donde te preguntaba como le hacías con las gemelas
que deberías estar cansadísima y super desvelada y me contestaste "ESTOY FELIZ"
Que LECCION me diste.
Estoy segura, que te fuiste habiendo disfrutado al máximo cada día,
amando a tus hijos, a tu esposo y a tu familia.

Un Abrazo, fortaleza y consuelo para tu familia.

Espéranos con la sonrisa de siempre que tarde o temprano te alcanzaremos.

Graciela dijo...

Querida amiga, tantos momentos compartidos y tanto que nos haz dejado, pues tu alegría, entusiasmo y confianza en Dios siempre nos contagiaban, tu vida fue muy feliz y plena en todos los sentidos; siempre diste testimonio del amor de Jesús a todos los que te rodeamos, lo cuál te permitió la bendición de dejar en tu hermosa familia una huella para la humanidad. Para nosotros ha sido muy dura tu partida, pues Dios te quiere con El, confiados en el Señor sabemos que tú estás feliz y con eso nos basta. Gracias por tu amistad, en la confianza de que algún día nos reuniremos nuevamente…

Consuelo Jiménez dijo...

Sandra alumna brillante a quien el asesoré su PEF y de quien tengo muy gratos recuerdos.
Siempre buscando la perfección en su trabajo, atendiendo todo lo que se le solicitaba.
Su actitud siempre positiva, en su rostro siempre brillaba una sonrisa que contagiaba, de hecho en nuestro último encuentro en el evento del 40 aniversario de nuestra división fue una de las primeras personas que se me acercaron a saludarme y juntas en pocos minutos que tuvimos de plática recordamos aquellos tiempos.

Se que por la calidad de persona que era está gozando de la presencia de nuestro señor.
Gracias.

Liz dijo...

"Queridísima Sandra:
Gracias por permitirme tu feliz compañía por estos caminos, gracias por concederme el privilegio de ser tu maestra, tu manera de resolver las situaciones, tu sonrisa y tu gesto siempre sincero y generoso, quedaron guardados en mi corazón para siempre, estoy segura de que ahora gozas en la presencia nuestro querido Padre”.

Ing. Martín Gerardo Jiménez Vega, M. Sc. dijo...

Recuerdo a Sandra como una estudiante dedicada, madura que siempre dio lo mejor de si en las diversas clases que tuve con ella. Solía ser callada y prudente en las clases, pues de esa forma ella entendía que con calma y paciencia se lograban mejor las cosas y se sacaba provecho de los estudios. En los pasillos era muy alegre y platicadora, supo ganarse amistades que la recuerdan con mucho cariño. Fue una gran alumna, digna portadora de los valores UDEM y siempre estará en nuestros corazones.

Mayela dijo...

Querida Sandra:
Dios sabe lo que ha dolido tu partida.
Gracias por cada momento de alegría que vivimos juntas: en nuestra época de estudiantes, el viaje que hicimos juntas a Tampico a la boda de nuestra amiga Grace (¡que divertido!), las fiestas que compartimos con nuestros hijos y nuestros esposos.
Te recordaré con cariño como una amiga sincera, entusiasta y muy feliz, orgullosa de tus hijos, tu esposo y tu familia, de los que siempre hablabas con tanto cariño demostrando todo el amor que les tenías.
Pero recordaré, principalmente, el amor tan especial que le tenías a la Santísima Virgen María y a su adorado hijo Jesús, quienes hora te acompañan eternamete.
Te quiero mucho

Eduardo dijo...

Comentando con mis compañeros de oficina, acerca del trágico accidente de Sandra, no alcanzan a comprender como nos vemos todos nosotros, los de la generación, afectados por la tragedia de una compañera después de tantos años de habernos graduado, razonando esto llego a la conclusión, que no puedo hablar de una compañera mas de la generación, porque no es así, no lo se si es por ser una generación pequeña, o por ser Sandra la afectada, o por todo lo que vivimos juntos durante nuestros años de carrera, pero en el momento de leer la nota, y confirmar que Sandra había fallecido a unas cuadras de mi casa, el silencio en mi mente se mantuvo por horas, sino es que días, hay un sentimiento de vacío, que hasta donde entiendo todos lo vivimos, y lo seguimos viviendo,…me es difícil explicarlo, como pueden pasar los años y los vínculos no se rompen, entre nosotros….. Sandra, espero estés con Dios, y que cubra con un manto de bendiciones a tus hijos, que ilumine a su padre para llevarlos a ser personas de bien y que a él le de paz en su alma, por los años que están por venir.

Elsa Derbez dijo...

Alegre, dedicada y optimista, Sencilla y de carcajada honesta y contagiosa, su frase preferida era “¡Esta bien fácil!”. Siempre con una mano extendida para quién necesitara apoyo.

Anónimo dijo...

prima a pesar que nunca te conoci estas en mis oraciones a ti y tu familia que se recupe de esta perdida