25 “síes” para reducir mi ansiedad en este confinamiento prolongado
- Buscar un entorno en casa y en los medios electrónicos favorecedor, optimista y de buenas noticias.
- Reconocer el ambiguo “No sé” lo que va a pasar. Y se vale no saber. Sigue habiendo incertidumbre en nuestros días y hay que aceptar esa realidad.
- Alejarme de lo que siento es tóxico para mí: pláticas, objetos, comida, noticias, ruidos, etc.
- Encontrar un bálsamo que me ayude temporalmente a respirar más libremente: caminar, leer, meditar, ejercicio, bailar, cantar, jugar.
- Reconocer que “soy humano” y puedo sentirme frágil, vulnerable y con miedo.
- Compartir mi ansiedad con alguien de confianza, por teléfono o en videollamada, para hablar en un espacio seguro y que mis inquietudes sean escuchadas.
- Diferenciar realidad y fantasía. ¿Es cierto esto o es mi imaginación la que está inventando cosas sin parar? No dejar que la mente me juegue una mala pasada.
- Delegar cuando siento que no puedo con tanto.
- Cuidar los mensajes que me digo a mí mismo.
- Reconocer que toca esperar a que las cosas realmente pasen, antes de darle cabida a mi ansiedad. No preocuparme por cruzar el puente hasta estar frente a él.
- Aprender a establecer prioridades. No es un tiempo común. Hay cosas que ya no son importantes en estos momentos. No presionarme de más.
- Acallar mi mente y utilizar mensajes que me apacigüen y neutralicen el pensamiento que me genera ansiedad: “estate tranquilo”, “estás bien”, “esto es temporal” “ya pasará”.
- Utilizar mi energía de hoy en las actividades o el trabajo que Sí puedo hacer desde casa.
- Confiar en mis recursos.
- Reconocer en qué tengo control y lo demás, soltarlo.
- Hacer cosas significativas para mí. Dar pasos para sentirme mejor.
- Evaluar los riesgos de lo que vivimos más realistamente, sin exagerar ni apanicarme.
- Buscar gente positiva a quien seguir en redes o con quien conectarme.
- Confrontar las situaciones adversas de esta etapa: “Y con esto que está sucediendo, ¿qué voy a hacer? ¿Qué quiero aprender? ¿Cómo lo voy a interpretar?”
- Hacer un esfuerzo, ir probando, ir viendo conscientemente lo que me hace mayor bien, aunque sean 15 minutos al día. Y repetirlo.
- Valorar todo lo bueno que tengo en estos momentos.
- Repetirme con frecuencia: “Estoy bien, esto pasará”. “Cada día es un día menos”. “Soy parte de un mundo que necesita de mí”. “Hay gente que me apoya y que me quiere”, etc.
- Quedarme con las cosas bonitas del día, por insignificantes que sean.
- Comenzar a dar gracias por todo.
- Quitar la atención de mí mismo y de las situaciones por las que atravieso y dirigir la mirada hacia los demás, ver cómo puedo apoyar y ayudar a otros, desde la distancia.
¿Cómo le hago para que cada día que pase en esta cuarentena me sienta un poquito menos ansioso?

Por: Lic. Alicia S. de Lamadrid (LED '82)
Desarrollo Humano, Tanatología y CoachingEmail: aliciaslamadrid@gmail.com
Twitter: @aliciaslamadrid
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