jueves, 21 de julio de 2016

Causas de rabia en la vida adulta


Por: Lic. Alicia S. de Lamadrid
Desarrollo Humano, Tanatología y Coaching
Twitter: @aliciaslamadrid

"La razón trata de decidir lo que es justo.
La cólera trata de que sea justo todo lo que ella ha decidido."
Séneca


Conforme vamos creciendo en edad, nos damos cuenta que en ocasiones cargamos con un enojo interno que no sabemos cómo manejar. Buscando algunas causas, podríamos empezar reflexionando sobre las siguientes:
  • No vivir el momento, aquí y ahora. Quedarnos en el pasado o en el futuro.
  • No haber conseguido metas o placeres anhelados.
  • Expectativas no cumplidas. Las cosas no salieron como hubiéramos querido.
  • Idealización de una relación.
  • Vivir una vida que no nos gusta.
  • Abandono o rechazo de alguien significativo.
  • No haber puesto límites a las demás personas.
  • El sentimiento de impotencia ante alguna problemática que nos presentó la vida.
  • Falta de espacio vital.
  • Ayudar de más, sin recibir nada a cambio.
  • Sentirse no comprendido por los demás.
  • Haber dejado de expresar algo que se queda dentro royendo el corazón.
  • El estrés que nos contagia la sociedad.
  • La falta de autoestima.
  • El aburrimiento y la rutina.
  • Poner atención solo a lo negativo y a los conflictos que vivimos.
  • Nuestro afán de perfección.
  • Querer que las cosas sean como nosotros queremos. 
  • El bloqueo de nuestra creatividad.
  • Querer “cobrar factura”, por todo lo que dimos o hicimos en el pasado.
  • No haber encontrado un sentido para nuestra vida.
  • Provocaciones externas a nuestro modo de vivir.
  • Los celos experimentados y las comparaciones vividas.
  • No ser aceptado, valorado, respetado ni reconocido, tal cual.
  • Sentirnos estancados en nuestro crecimiento.
  • Juicios cortantes y condenatorios a nuestra persona.
  • Haber sido engañados, utilizados, heridos o traicionados por alguien.
  • Vivir un entorno físico o psicológico violento. 
  • El aislamiento y la soledad.
  • Sentirnos manipulados.
  • La enfermedad física y el dolor psíquico.
  • Falta de flexibilidad y ausencia de tolerancia de nuestra parte.

Pero no podemos quedarnos ahí, descubrir las causas es el primer paso, hacer algo para salir adelante y dejar atrás esa rabia es lo siguiente. Nadie puede estar más interesado que nosotros mismos.

En el siguiente artículo, veremos cómo manejar el enojo.

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