lunes, 12 de mayo de 2014

¿Que llevó dentro de mí que no es mío? Cargas ajenas.

Lic. Alicia S. de Lamadrid
Twitter: @aliciaslamadrid

¿Que llevó dentro de mí que no es mío? Cargas ajenas.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con las cargas ajenas.
Joaquín Argente 

Hay ocasiones o momentos de mi vida en que mis fronteras personales se ven diluidas. Se me olvida que las otras personas están separadas, y las incluyo en mi mundo. “Tú eres tú y yo soy yo y tú y yo somos diferentes. Tú eres tú, tú tienes tus ideas, pensamientos, sentimientos, creencias, maneras de ser y son tuyos. Yo soy yo, yo tengo mis ideas, pensamientos, sentimientos, creencias, maneras de ser y son míos”.

Es saludable poner mis límites entre mi Yo y el de los demás, pero mucho más hacerlo cuando cargo con su problemática, con sus compromisos y me estreso o no puedo dormir por su situación. ¿De quién es el problema? es la pregunta clave.
Yo sé que quiero rescatarlos o protegerlos o pasarles toda mi sabiduría acumulada con los años, pero necesito darme cuenta que no es posible proteger siempre a las personas que quiero de las luchas y retos de la vida, porque así los estoy haciendo dependientes y no les ayudo en nada a empoderarse y a reaccionar frente a los avatares de la existencia.

Me apropio de las cosas de otro, algunas temporales y otras por toda la vida. Me siento como El Pípila, que carga su piedra pesada, escalones arriba, pero sucede que no nada más llevo mi roca, sino un conjunto de piedras pesadas que me desgastan y roban la energía. Y luego me quejo de que no puedo más.

¿Por qué lo hago?
·        porque me educaron en el deber ser.
·        porque repito patrones del pasado.
·        porque así me siento valioso.
·        porque me encanta ser reconocido.
·        porque creo tener la verdad.
·        porque yo sé mejor que nadie lo que les conviene a los demás.

Necesito dejar que cada uno tome su culpas, sus retos, sus enojos, sus energías, sus fastidios, sus pesos, sus preocupaciones, sus cansancios, sus logros, sus dudas, sus problemas, para que cada quien los trabaje por su cuenta y los resuelva. Son suyos no míos.

Por lo tanto, es importante reconocer lo que es mío y lo que no, soltarlo. Si no lo puedo hacer de golpe, puedo ir dejando poco a poco la carga que no me corresponde, liberándome más con cada día que pasa. Y esto lo voy a expresar con mis pensamientos, sentimientos y acciones concretas, en mi diario vivir.

Entonces, a realizar una limpieza de mi interior, echar fuera todo lo que no es mío.


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