miércoles, 25 de febrero de 2015

Reciclando y contribuyendo a una mejor sociedad

Co-creador de DELTAREC una empresa de reciclaje, Fernando Noroña (IBI ‘11) también es cofundador de Jóvenes Unidos por Nuevo León, A.C., una asociación civil que funciona como plataforma juvenil y de vinculación para todo el estado.

Desde 2011, DELTAREC ha sido su epicentro, empresa que inició con la idea de comprar plásticos de reciclaje para separar, moler, lavar y comercializar en el mercado nacional e internacional, con la misión de generar valor social y ecológico.

Uno de los principales retos para Fernando fue que en el inicio se conocía la industria del reciclaje sólo en papel, es decir, ninguno de los socios había estado involucrado con la realidad del mercado. Esto hizo que la curva de aprendizaje costara más de lo que los socios capitalistas estaban dispuestos a meterle al negocio.
No estaban saliendo las cosas y no había un auténtico liderazgo, los socios capitalistas tenían la mayoría en participación y por ende la mayoría de las decisiones, sin embargo no estaban involucrados en la operación y su sensibilidad al negocio era muy poca; esto hacía que las decisiones que se tomaban estuvieran mal enfocadas.

Se tocó fondo en agosto 2013 era el noveno mes de pérdidas consecutivas. Durante la sesión de Consejo del mes de septiembre, el Fondo de Capital Privado anuncia su retiro de la Sociedad dejando sin maquinaria ni activo alguno a la empresa.

"Al principio tuve miedo, no sabía si quedarme con en el negocio o dejarlo al igual que el Fondo. Había confusión en mi cabeza, ¿era necedad o perseverancia lo que me hacía seguir adelante?, ¿cómo distinguía entre una y otra?, tomé lo que sabía y con eso le di hacía adelante con un nuevo modelo de negocio”, comenta Fernando.
Hoy en día, DELTAREC en conjunto con la Fundación R3 AC empoderan y facultan a pepenadores para que se vuelvan microempresarios incorporándolos así a la red formal de la industria del reciclaje. Están dados de alta en el SAT como Régimen de Incorporación Fiscal y dan empleo a 1 o 2 personas dependiendo del volumen de materiales que recojan. A partir de ahí, el plástico se transforma y comercializa con socios nacionales e internacionales, generando así el mayor valor para cada unidad de plástico.

Es un modelo social que compite a nivel nacional y ya es un jugador importante dentro de la industria del reciclaje de plásticos en el norte de México. Muchos clientes prefieren trabajar con DELTAREC por su modelo social.

"El emprendimiento social no es como el modelo tradicional en donde te enfrentas a los problemas como flujo, deficiencias operativas, mercado, etc. En el emprendimiento social, hay un tema cultural que hace los problemas más complicados. Vas contra el pensamiento ‘profit first’ que complica la visión social", explica Fernando.

Una empresa social, sacrifica en alguna parte de su modelo cierto porcentaje de la utilidad para el beneficio de la comunidad. Esto hace que su margen de error deba ser menor para poder soportar cualquier imprevisto.

"La cultura de inversión disruptiva (social) es todavía escasa; si la hay, pero bajo condiciones que hacen del proyecto uno menos competitivo contra aquellos tradicionales", nos comenta nuestro ExaUDEM emprendedor.

El camino DELTAREC ha sido un camino de aprendizajes a través del fracaso, en donde la persistencia y el coraje para aprender de ellos ha mantenido este sueño andando. Es un modelo social que va contra corriente en una industria informal, en donde se concientiza y genera valor donde antes no lo había.

Fernando habla de sus planes a futuro: “Seguir creciendo el modelo DELTAREC, este modelo tiene fundamento por su alto impacto social y alta escalabilidad. Para esto será necesario preparar unas rondas de inversión y poder garantizar el flujo de operación para el crecimiento que esperamos este año. A nivel personal, consolidar un patrimonio para mí y para mi familia”.

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