lunes, 24 de octubre de 2016

Cómo lo que pienso me afecta

¿Cómo le puedo hacer para que mis pensamientos 
sean mis aliados para tener una vida más plena?
A.S. de L. 

Como toda persona, tengo pensamientos a cada momento. Mi mente siempre está ocupada tratando de hacer sentido a lo que me pasa en la vida, del pasado, el presente o del futuro. Soy productor de mis pensamientos, aunque reconozco que mis pensamientos no son algo que me pasa, sino algo que hace mi mente. Es por eso que necesito enfocarme en los positivos para llenar de optimismo mi fuente y descartar los negativos que pueden provocar en mí sentimientos negativos.

Todos mis pensamientos son importantes ya que forjan creencias más o menos beneficiosas para mí. Lo que pienso siempre cuenta porque se expande. Lo que creo da forma al mundo material que hay a mi alrededor, lo que creo se convierte en mi realidad. ¿Qué pensamientos, entonces, decido tener, qué realidad deseo construir

Mi mente ordena mi realidad y va creando una estructura que se convierte en un filtro, por medio del cual percibo o dejo de percibir ciertas cosas. Y así, mis creencias se vuelven auto confirmadoras, es decir, lo que yo creo es lo que sucede.

Por eso mis creencias sobre mí mismo son el factor que más dice y determina mi nivel de éxito y felicidad en la vida. Por lo tanto, necesito revisarlas y quedarme con las creencias que me dan vida.

Toda creencia es una elección. Tengo el poder de elegir en lo que creo. Y como las creencias son pensamientos, éstas pueden ser modificadas. Para cambiar una creencia que me hace daño o me impide crecer, necesito reemplazarla por otra que sea más positiva, que vaya más de acuerdo con lo que yo quiero ser y hacer en este momento de mi vida, con lo que he aprendido que me hace bien.

QUE MI MENTE NO OLVIDE:
  • Abrirse a otras posibilidades. 
  • Explorar métodos alternativos. 
  • Que al escoger qué pienso, escojo la realidad. 
  • Considerar todo lo que me digan, por ilógico que me parezca y si me suena, hacer la prueba. No pierdo nada y puedo ganar mucho. 
  • Revisar su diálogo interno. Hacerme consciente cada día de los mensajes que me mando, y si no contribuyen a mi salud, tirarlos a la basura. 
  • Exponerse a información positiva y creativa. 
  • No quejarse de mis problemas, mejor concentrarse en las soluciones. 
  • Recordar cada día que me va a ir muy bien y repetir ese pensamiento tan seguido como pueda. 
  • Ser suave cuando mis pensamientos se resisten a irse. Dejarlos estar sin prestarles más atención, como una nube que pasa. 
  • Cambiar los mensajes que recibo a positivos para cambiar mi actitud ante lo que sea que suceda. 
Me convierto en lo que pienso todo el día, pues mi mente opera como si fuera una computadora con la información que le introduzco. Si creo que puedo, tengo la razón. Si creo que No puedo, también la tengo. Al elegir dónde enfocar mi atención, determino cómo quiero reaccionar ante los estímulos que me rodean.

El cambiar la manera en que proceso el mundo, por algo más positivo, me hará bien.

¿Cuál es el tema de mis conversaciones internas
y cómo me afecta la vida?

 
Por: Lic. Alicia S. de Lamadrid
Desarrollo Humano, Tanatología y Coaching
Twitter: @aliciaslamadrid

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