viernes, 28 de marzo de 2014

SABER ESCUCHAR


Quisiera compartir contigo tantos sentimientos.
Si tan sólo me escucharas y te permitieras saber lo que siento dentro.
A. S. de L.

La escucha es muy importante cuando me comunico, porque, como tú, he vivido la experiencia de estar en un cuarto con varias personas hablando al mismo tiempo y con la sensación de que nadie escucha a nadie, generándose en mí un sentimiento negativo.

No es sencillo aprender a escuchar, porque con frecuencia oigo una cosa y entiendo otra; oigo lo que el otro me dice y entiendo lo que quiero o me conviene entender; falsifico y desfiguro la comunicación y por eso tengo malentendidos con los demás.

Necesito entonces aprender a escuchar para entender mejor: ¿qué es lo que tú me quieres decir? Es como sintonizar la estación de mi radio con la de la otra persona, para escuchar la música que quiere compartirme.

Como todos, yo escucho diferente. Escucho distinto de acuerdo a mi historia personal (relacionada con el tema del que se está hablando y con quien estoy hablando); de acuerdo al contexto (el ambiente cálido o agresivo) en el que se esté llevando a cabo la comunicación y de acuerdo también al estado de ánimo mío y al de la otra persona.

Mi escuchar activo requiere:
• Disponibilidad para oír el mensaje completo del otro.
• No interrumpirlo sin razón.
• Estar abierto a lo que me quiere decir.
• Utilizar al máximo mis sentidos.
• Mirar al otro a los ojos y estar realmente con él o con ella.
• Preguntarle cuando no entiendo algo.
• Ser capaz de darle el tiempo suficiente para decir lo que me tiene que decir.

Para mejorar la forma en que escucho a otra persona, necesito:
• Entender y aceptar al otro como observador diferente, con su punto de vista distinto al mío.
• Respetar al otro como alguien tan digno como yo.
• Ponerme en “sus zapatos”: desde su posición tratar de percibir lo que el otro ve, escucha y siente.
• Evitar juzgarlo y criticarlo.
• No contestar a lo que me dice con un consejo, una advertencia, una tragedia, sino hacerle más preguntas.
• Quitarme protagonismos: no querer hablar solo de mí y de lo mío.
• Tomar responsabilidad por mi lenguaje.

Renovar mi escucha de seguro mejorará mis relaciones.

Alicia Salinas de Lamadrid (LED'82) ha escrito 6 libros, cuenta con certificación en coaching, es asesora en el área de Educación, Desarrollo y Tanatología. Además, imparte cursos y conferencias sobre Educación y Tanatología


No hay comentarios: