lunes, 31 de marzo de 2014

Y tú, ¿multiplicas o divides?

                                              
Y tú, ¿multiplicas o divides?
Por: Gabriela García-Williams (LCIC ’00 / BAHL ’93)

Multiplicar y dividir son más que operaciones de aritmética. Cuando hablamos de liderazgo y potencial pueden costarle a las empresas millones.

En los últimos años Liz Wiseman, autora de la serie de libros Multipliers (multiplicadores) ha investigado cientos de líderes alrededor del mundo y, a diferencia de otros autores que describen hábitos y costumbres de los líderes más exitosos, Wiseman estudia el efecto que los líderes tienen en sus colaboradores.

Wiseman y su equipo de investigadores detectaron dos tipos de personas los multiplicadores y los que disminuyen el potencial de su equipo.

A lo largo de nuestras vidas todos hemos experimentado ambos líderes, maestros que nos motivaron a terminar proyectos que no creíamos que éramos capaces de completar y aquellos con los que por más que nos esforzábamos no aprendimos más que lo mínimo para pasar el curso.

En el trabajo están los jefes que tienen “juntitis” y quieren controlar cada aspecto de nuestro trabajo y los que nos dan la autoridad para ser creativos y nos empujan a buscar soluciones diferentes. Los Directores que creen que todo sucede en su departamento porque ellos son parte de cada proyecto y los que saben que es un privilegio dirigir las mentes brillantes de sus colaboradores y su responsabilidad ayudar a que cada miembro del equipo cumpla su potencial.

En términos prácticos tener ejecutivos multiplicadores da un rendimiento comprobado de más del cien por ciento mientras que los líderes que dividen sólo logran entre el treinta y cincuenta por ciento de rendimiento en las personas que les reportan.

Sin importar las condiciones del mercado cada compañía busca tener el mejor rendimiento y retorno de la inversión en cada división de la empresa. Nadie entra al mundo de los negocios planeando perder dinero por lo que resulta importante identificar a los multiplicadores y retenerlos en las empresas.

Aunque los estudios muestran que hay personas que son multiplicadores natos y otros disminuyen el potencial de los que les rodean por naturaleza, la mayoría de nosotros tenemos rasgos de ambos y podemos corregir nuestras actitudes para convertirnos en los mejores multiplicadores de talento.

Ser multiplicador no está ligado al coeficiente intelectual de una persona, tiene que ver con el aprovechamiento de la inteligencia propia y la inteligencia de los que nos rodean.

Haz un ejercicio personal y observa tu entorno. ¿Eres el que le da las herramientas al equipo para lograr lo inimaginable o eres el que pone los obstáculos para que se realicen los planes?

SUEÑA - CREA - REALIZA
Si tienes comentarios me puedes escribir a gavyga@gmail.com.

Gabriela García-Williams (HL ‘93 / LCIC'00 ), es autora del libro "Clara...Reencuentro con la Vida ". Además, tiene más de 20 años de experiencia combinada en las industrias del deporte, educación y construcción en las áreas de capacitación, promoción y recursos humanos.

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