martes, 25 de agosto de 2015

Tu historia, tu UDEM: Jesús Héctor Gaytán Polanco

Dr. Jesús Héctor Gaytán Polanco
(LDG´83, MDG´06)

La vida es una caja de sorpresas, justo cuando pensamos que hemos descubierto todos los caminos, se presentan momentos que nos marcan de manera imperceptible pero definitiva.

Cursé mi carrera en la UDEM de 1979 a 1983, y como todos en ese tiempo pensaba más que nada en ejercerla de manera adecuada para ganarme la vida y con ello comenzar a formar un patrimonio que pudiera ofrecer en el futuro a mi familia. Tenía sueños tanto personales como profesionales que esperaba poder lograr con la preparación que obtenía y por lo tanto, muchos de mis compañeros y yo mismo éramos muy exigentes con los maestros que teníamos en esa época.

De ellos recuerdo un momento en particular. Cursando la materia de Medios Audiovisuales el entonces profesor de la materia nos presentó un aparato que acababa de construir y que le permitía simular el movimiento de una imagen con un antiguo proyector de transparencias fijas… recuerdo que al terminar la clase, algunos de mis compañeros y yo nos quedamos a revisar el aparato y a bombardear al profesor con mil preguntas sobre el funcionamiento y operación del mismo, el cual era de su invención, con toda la paciencia del mundo nos explicó a detalle el funcionamiento del mismo y los principios teóricos de óptica que utilizó para fabricarlo, sin menoscabar en detalles.

Después de más de una hora de explicaciones, y al quedar todos los presentes satisfechos, le pregunté si no le daba un poco de pendiente descubrir con tanto detalle sus secretos profesionales a quienes estábamos estudiando y que en un par de años pudiésemos ser competencia para él en el medio, y su respuesta me dejó impactado; “prefiero que mis alumnos tengan todos los conocimientos que yo poseo, ya que de esa manera yo mismo estoy obligado a seguirme preparando y continuar siendo el mejor en mi actividad profesional”.

Como decía al inicio, hay momentos que nos marcan de manera imperceptible y al hacer una retrospección de mi vida, encontré que ese momento me sembró el interés por la docencia, actividad que realizo de manera paralela a mi actividad profesional desde hace ya 29 años.

Pero sobre todo, guía mi trabajo docente, ya que aprendí en ese momento lo importante que es una frase dicha por un maestro, casi de manera casual, a sus alumnos.

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