martes, 25 de agosto de 2015

Tu historia, tu UDEM: Luis Angel Martínez


Luis Angel Martínez Leal
Matrícula 52537
LMI’04

PAISAJE UDEM

La hermosa vista de las montañas desde la UDEM era algo que siempre aprecié altamente. Dejando a un lado las excelentes instalaciones que hasta la fecha han seguido evolucionando, la cercanía con las montañas representaba para mí un gran lujo.


En mis primeros semestres llegaba a la UDEM en camión y mi parte favorita era ese último tramo por Alfonso Reyes el cual tenía una increíble vista de la Sierra Madre Oriental. Tal vez el hecho de ser foráneo era lo que producía en mi una emoción especial ante ese paisaje. Incluso tengo muy presente el olor matutino de la vegetación entrando por las ventanas del camión.

Esta fascinación por las montañas la compartí en más de una ocasión con amigos y compañeros. Incluso había profesores que mencionaban el privilegio de tener esa vista.

No he mencionado que en un lado opuesto se encuentra el majestuoso Cerro de Las Mitras, un poco más alejado pero siempre tan imponente como la Sierra Madre.

Era como si los cerros abrazaran a la universidad. Nos inspiraban y nos llenaban de ilusión. El futuro se veía venir como algo grande mientras en aquel presente nos preparábamos en medio del mejor paisaje que pudieras tener para estudiar.

En mis últimos semestres, teniendo mi horario por la tarde, varias veces me tomé el tiempo entre clase y clase para admirar las puestas de sol que espectacularmente lucían rumbo al Cañón de la Huasteca. Tonos naranjas y morados manchaban cerros y nubes. Siempre podía tomarme unos minutos para disfrutar ese paisaje al poniente. Igual lo hacía en las tardes que me quedaba en la biblioteca para avanzarle a mi tesis. Más que una forma de relajación era un deleite. En alguna temporada se convirtió en una bella rutina que compartía con mis mejores amigos de la universidad.

Me hubiera encantado que me tocara el nuevo edificio (Centro Roberto Garza Sada, Escuela de Arte, Arquitectura y Diseño) realizado por el arquitecto japonés Tadao Ando. Desde la entrada a Valle Poniente he visto que esta gran instalación incluye un mirador, si así se le puede llamar, justo con vista hacía La Huasteca. Imagino que los atardeceres desde ahí deben verse increíbles. ¡Afortunados los alumnos que actualmente tienen la oportunidad de admirar el paisaje desde ahí!

Al pasar por la UDEM actualmente no puedo dejar de voltear a ver los cerros. Puedo sentir en ellos el eco de todas las conversaciones que ahí tuve, el eco de las voces de los profesores, el eco de cada momento ahí vivido.

Todo eso quedo atrás y la nostalgia es inevitable. Han cambiado las instalaciones y las personas pero las montañas siguen ahí.




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