lunes, 28 de septiembre de 2015

Tu historia, tu UDEM: María Elena Elizondo

María Elena Elizondo (LPS '77)

MI HISTORIA, MI UDEM

Les comparto brevemente mi vivencia en mi querida UDEM.  Inicié mis estudios de Psicología en 1973 con la opinión de un familiar respecto a mi decisión de estudiar dicha carrera, de que “ los psicólogos son muy liberales” , con un horario de clases de dos a diez de la noche, y con un gran deseo de aprender, de superarme y de ser parte del mundo universitario.

Evoco en mi memoria imágenes de las aulas durante el verano, los pasillos del CUM  (donde estaban las carreras de Psicología, Sociología, Diseño, Arquitectura) con la algarabía y el trajín de todos los estudiantes. Se derrochaba energía, ilusiones, sueños, vitalidad; en una palabra: juventud. No teníamos los jardines, edificios y comodidades que ahora tiene la UDEM, pero su esencia ya existía y nos envolvía, se filtraba día a día en nuestro ser.

Entre libros, trabajos, presentaciones, exámenes, fuimos adquiriendo además de conocimientos, responsabilidades y fuimos forjando nuestro carácter.  Entre todo este ambiente de asignaturas, de estudio, de compromisos, de servicio social, mis compañeras y yo nos reuníamos en el tiempo libre, para bromear, compartir sueños y convivir. 

Comentábamos acerca de las clases, de los maestros, de nuestras experiencias universitarias cotidianas, de los diversos campos en los que realizábamos el servicio social.

Sin darnos cuenta  fuimos tejiendo una amistad especial. Uno de mis recuerdos más vívidos, son las veladas en torno a Norma y su guitarra, todas en círculo a su alrededor entonando entre otras, melodías de Mocedades, baladas románticas y canciones alegres con sana picardía. Eran momentos mágicos en los que soñábamos conquistar al mundo. 

Esto se repitió en la casa de varias compañeras los viernes por la noche, en días de campo en el rancho de Tere, y ahora sigue repitiéndose gratamente en la mente de muchas de nosotras.

En nuestra querida UDEM aprendimos a respetar nuestras diferencias, a aceptarnos, a valorarnos y a apreciarnos cómo somos. Nuestra generación es muy especial; en la UDEM coincidimos en tiempo y espacio, y  fue ahí donde inició nuestra amistad.  Llevamos con orgullo el sello de la UDEM, “ su esencia”, su espíritu permanece en nosotras aún después de 38 años de haber egresado de sus aulas. Nos seguimos reuniendo regularmente como generación, nos apoyamos en momentos de dolor y nos alegramos de los momentos felices de cada una. Tenemos diferentes ocupaciones, profesamos diferentes credos religiosos, sin embargo tenemos en común, los valores humanos y la capacidad de amar y de entregarnos a lo que hacemos.
Mi deseo es que los jóvenes de hoy no se limiten a luchar por sus logros académicos, sino que se den el tiempo de convivir con sus compañeros, este es uno de los mayores tesoros que no fácilmente se descubren.

Agradezco a cada una de mis compañeras lo que ha aportado a mi vida y agradezco a mi querida UDEM el haber sido además de el medio para mi superación académica y humana, una experiencia invaluable y un privilegio.

Agradezco a mi padre, quién ya se me adelantó en el camino, que me haya dado la oportunidad de realizar mis estudios en la UDEM, y me gozo de que mi hija haya elegido a mi querida UDEM como su Universidad y ahora comparta conmigo el orgullo de ser su exalumna.

¡Ah,! y les comparto, que el verano pasado nos reunimos con Norma quién radica en Alemania, y este mes de Agosto tendremos nuestra reunión de verano en la casa de campo de Ale…. Como ven, ¡ seguimos disfrutando nuestras reuniones.!

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