jueves, 30 de octubre de 2014

A través de mis ojos...



Por  Dra. Verónica González Alanis

Quiero escribir para llegar al alma de aquellas personas que sufren, que lloran la pérdida de un ser querido, las que no encuentran consuelo y a las que su corazón está roto, las que creen que ya no volverán a ser los mismos…

Los que están viviendo esa montaña rusa de sentimientos, los que están en este mundo queriendo salir de él….sobre todo a los padres que han perdido a su amado hijo o hija.

Tienen razón, nunca serán los mismos porque la muerte marca, sella como un tatuaje el alma… también trae consigo la reconciliación con uno mismo, trae el silencio en el que podemos escucharnos, sentirnos, trae el amor, si ..el amor por el que se fue porque no se acaba, sigue ahí por siempre; amor  por los que quedan, el amor por la vida a pesar de la muerte…si es que así lo decidimos…no es fácil, es un largo camino lleno de espinas pero también podemos descubrir bellas rosas que crecen como fruto de ese sufrimiento no deseado….sé de que les hablo.

Hace tiempo fui a ver una película que me inspiró para escribir algo que parece irreal y hasta ridículo para nuestra humanidad  y a la vez es tan real y liberadora para muchos….me refiero al sufrimiento de un cuerpo enfermo.Imaginemos que la vida fuera un personaje en una obra de teatro y la muerte fuera otro personaje…

Ya empezamos a negarla, rechazarla, a alejarnos de ella ¿¿verdad?? Pero la muerte tiene algo que decirle a la vida, como desde su perspectiva la ve……
A TRAVÉS DE MIS OJOS

La veo como cada rayo de sol asomándose por la ventana, la lluvia caer sobre el pavimento o sobre las verdes plantas, como la brisa del mar y su aroma salado, como las olas rompiendo sobre las rocas…como el arcoiris con colores brillantes…la veo cuando nace un niño y en las lágrimas vertidas por un alma traspasada por el dolor candente…la veo en el beso del niño, del hermano o del anciano, en las mariposas danzantes de un cálido verano…y en la noche como estrellas titilantes abrazadas por la luna llena, creciente o menguante.

La veo en los matices grises y en una variedad de intensos colores mezclados a voluntad del pintor con su paleta en mano. La observo como un río enfurecido que acaba por aquietarse……

Todo y más es parte de ella….y ni yo con toda mi irreverencia y no grata presencia…ni yo con esa advertencia o intempestiva llegada puedo llevármela…

No puedo llevarme los recuerdos y vivencias, no puedo llevarme los sentimientos, la memoria, no puedo llevarme el amor….¡No puedo, ni quiero!

Porque es tan majestuosa que me quedo pequeña ante su grandeza…me quedo como un frío en el alma y que paradójicamente quema, que duele, y que sin querer estando yo presente le devuelvo su grandeza…quisiera ser ella pero alguien tenía que hacer mi papel…quién mas sino yo…y si yo no fuera lo que soy…¿Sería ella tan grandiosa? Me pregunto yo…..

La veo con subidas y bajadas, con esperanza a pesar de mi presencia, triunfante, bella, intensa, sublime, perene…….¡y todo a través de mis ojos!¿¿Podrías tú verla igual??.

Todos podemos, todos tenemos derecho a ser felices, a disfrutar de esta vida…ellos vivieron su tiempo….nosotros despertamos a tantas cosas con su partida.

Así veo la vida , ahora soy diferente, gracias a la influencia que tuvo para mi una maestra….que con su corta vida vino a darme lecciones de vida…¿Su nombre?...Priscila….mi hija amada.

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