miércoles, 29 de octubre de 2014

Inteligencia emocional en las organizaciones

Gladiomar Hernández S
Director / HumanGrowth
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Un poco de historia

El coeficiente intelectual (CI) es una variable resultante de la valoración de las habilidades cognitivas de una persona en relación a su edad. Durante mucho tiempo fue un factor determinante en el destino de varias personas porque, según el resultado se podría considerar los niveles de inteligencia, y así mismo los trabajos que podía ocupar el individuo.

Fue en 1920 cuando Edward Thorndike, psicólogo de profesión, comenzó a buscar nuevas formas de inteligencia y crea el concepto de Inteligencia Social, la cual corresponde a la “habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas y actuar sabiamente en las relaciones humanas”.

El libro “Tus zonas erróneas”(1976) del Dr. Wayne Dyer cuestionaba el coeficiente intelectual como variable para evaluar si una persona era inteligente o carecía de ella.

Posteriormente en 1983 el Dr. Howard Gardner incursiona en las inteligencias múltiples, donde sugiere que la persona tiene 7 tipos de inteligencia que nos relaciona al mundo las cuales son: la inteligencia lingüística, lógica, musical, visual-espacial, kinestésica, interpersonal e intrapersonal.

A pesar de que se tenía estas definiciones, los expertos se encontraban en la problemática de entender, porque una persona que tuviese un CI alto, o tuviese desarrolladas las inteligencias múltiples; era capaz de cometer actos tan violentos sin algún precedente de violencia en su historial, o de personas con un CI bajo podían lograr llegar a metas altas, o de tener comportamientos asombrosos en circunstancias difíciles.

El Dr. Peter Salovey y el Dr John Mayer, psicólogos norteamericanos en 1990 introdujeron el término “Inteligencia Emocional”, y fue realmente Daniel Goleman investigador y periodista del New York times, quien colocó el concepto en la atención mundial con su libro “La inteligencia emocional” (1995).

La inteligencia Emocional

Como vemos el término tiene una trayectoria de casi 20 años desde Goleman, y más de 90 años desde la inteligencia social; esto nos llevaría a pensar que somos expertos en el tema, o que es un concepto tan transparente para todos por la cantidad de años transcurridos desde sus primeros pasos; pero la realidad es otra, la inteligencia emocional se encuentra en muchas partes subvalorada, siendo que si pudiéramos incursionarla en nuestra vida como cualquier otra habilidad y la practicáramos, ejercitándola para su desarrollo, tendríamos una sociedad más sana emocionalmente y con un crecimiento y desarrollo avanzado.

Bueno pero ¿Qué es la inteligencia emocional?, Goleman la define como el conocimiento de nuestras propias emociones para saberlas manejar, permitiéndonos auto motivarnos y así mismo, reconocer las emociones en los demás, proporcionando relaciones sanas en todas las dimensiones de nuestra vida.
Ser inteligente emocionalmente nos da autenticidad, aspiraciones y genera individuos responsables de su vida y de su entorno.


Diagrama Inteligencia Emocional

Las emociones son sentimientos que afecta los pensamientos y a su vez en nuestro estado psicológico y biológico así como nuestras acciones. Las bases científicas del término son Neurológicas, Pedagógicas, Psicológicas y Sociales.

La expresión “la información da poder” la hemos escuchado en varias ocasiones en medios de comunicación, lo interesante de la frase es que si la usáramos con nosotros podríamos realmente tener el poder de manejar nuestras emociones, sentimientos y pensamientos, logrando una inteligencia emocional para obtener una comunicación asertiva y relaciones sanas en lo profesional, personal, familiar, y social.

En el diagrama nos presenta que la inteligencia emocional es un balance entre nuestro pensar, sentir y actuar.

La inteligencia Emocional en las Empresas

Como vimos previamente, las personas intelectualmente más brillantes no es garantía de éxito ni en los negocios ni en la vida privada; esto hace que el coeficiente intelectual falle como predictor de desempeño.

Un déficit de inteligencia emocional en las empresas repercute creando en un clima laboral conflictivo, rotación, faltas, proyectos inconclusos, metas inalcanzadas, personal irresponsable, etc. Muchas son las consecuencias dentro de una empresa, el desbalanceo de las emociones, ya que el desarrollo del ser humano depende del manejo de sus emociones y las empresas están administradas, operadas, o soportadas por seres humanos; entonces si ellos están desbalanceados, la empresa en su proceso se desbalanceará sin poder alcanzar los objetivos que se propone.

¿Qué implica en mi empresa?
  • Una Cultura Organizacional débil, esto se da porque los valores, hábitos y normas de una institución carecen de congruencia, dejando un liderazgo ejerciendo con una Inteligencia Emocional baja.
  • Crecientes conflictos entre el empleador- empleado y resistencia al cambio, se carece de aceptación y la inseguridad (laboral, personal, económica) son variables que se tienen presentes.
  • Falta de comunicación entre el empleador y sus empleados. En la comunicación necesitamos pasar varias barreras y para lograrlo, se necesita la inteligencia emocional.
  • El trabajo en equipo implica emociones, sentimientos y acciones en sincronía para poder lograr los objetivos con las personas del equipo, y para ellos se necesita la congruencia del individuo.
En las empresas, se requiere evaluar las aptitudes técnicas así como las competencias que le ayudarán a lograr objetivos, productividad, eficiencia y eficacia, como son:
  • Comunicación Asertiva (Saber escuchar y comunicarse verbal y escrito
  • Dispuesto al Cambio (Adaptabilidad y respuestas creativas ante los obstáculos)
  • Auto liderazgo (Dominio personal, confianza en uno mismo, motivación para trabajar para alcanzar un objetivo)
  • Trabajo Colaborativo
  • Habilidades de Negociación
¿Qué necesito saber para la contratación de un empleado, adicionalmente a las aptitudes académicas del puesto?

Aptitudes personales:
  • Autoconocimiento (Conciencia emocional, autoevaluación, confianza)
  • Autorregulación (Autocontrol, confiabilidad, adaptable al cambio)
  • Motivación (Propositivo, compromiso, liderazgo, optimismo)

Aptitudes Sociales:
  • Empatía (Diversidad e Inclusión)
  • Habilidades sociales (Comunicación, Negociación, Agentes e cambios, trabajo en equipo)
Estas aptitudes son necesarias para que un empleado trabaje para la obtención de los objetivos, con un ritmo armónico para el crecimiento de la persona y por consiguiente de la empresa.

Con esto concluimos que las empresas necesitan darle la importancia a la inteligencia emocional si quieren que su empresa crezca integralmente y constantemente. Puede a veces dejar de ser tangible a simple vista, solo porque sea intangible al primer momento no deja de ser importante; Afortunadamente, y como lo prueban los últimos estudios en conducta humana y neurociencia, todos tenemos el potencial de mejorar nuestra inteligencia emocional en cualquier momento de nuestra carrera, y de igual manera a nivel empresarial. Recordemos que del Iceberg solo vemos una parte pequeña, la parte más grande se encuentra abajo, y cuando se destruye la parte de arriba de un iceberg vuelve a emerger por la raíz, de la misma forma es la inteligencia emocional, emerge como el iceberg.

¿Y Tú estás desarrollando la inteligencia emocional de tu empresa? De las fortalezas de tu personal será tu empresa, así mismo de sus debilidades.

Bibliografía:
  • Dyer, Wayne. (1976). Tus zonas erróneas
  • Goleman, Daniel. (1995). Inteligencia emocional
  • Goleman, Daniel. (1999). Inteligencia emocional en la empresa
  • Goleman, Daniel. (2001). Cuando lo inteligente es tonto en La inteligencia emocional.

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