viernes, 24 de junio de 2016

Cantando a la vida

“Cuando el hombre entra en contacto con Dios,
las palabras se hacen insuficientes.
Se despiertan esos ámbitos de la existencia
que se convierten espontáneamente en canto."
Karl Gustav Fellerer, musicólogo alemán.

Con un espíritu entusiasta, Marcelo Guerra (IQA '85) siempre se ha distinguido por su participación en actividades de la UDEM; durante su estancia como estudiante, fue presidente de la mesa directiva de DICNE de 1983 a 1984, miembro del IMIQ (Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos), participó con el equipo de futbol americano de Troyanos durante la temporada que quedaron subcampeones y recibió reconocimientos por su participación en eventos de difusión cultural.

Marcelo nos cuenta como inició su pasión por la música: "Cuando empecé la carrera de Ingeniería Química, empecé también la carrera de dirección musical en la Escuela Superior de Música y danza. Pero, luego del primer año, me fue imposible continuar con las dos carreras, así que tuve que elegir. Elegí la ingeniería química, porque me di cuenta en aquel entonces, que la música se lleva dentro, y sabía que siempre me acompañaría ese gusto y talento. Así que, puedo decir que literalmente la música me acompaña siempre..."
Durante esos años, su emoción por la música lo llevó a consolidarse como compositor autodidacta y ejecutar la mayoría de los instrumentos de cuerdas, algunas percusiones, e instrumentos de aire. Marcelo nos comenta: "También participé en todos los festivales de la canción que pude. Siempre quedábamos en los primeros lugares… ¡una vez logramos puntuación perfecta! Es decir, todos los jueces nos dieron la máxima puntuación cada uno, fue una grandiosa experiencia porque en ese año la votación era abierta, es decir, los jueces levantaban el número de calificación que ellos daban y todo el público lo podía ver”. 

En 1985, ganó el primer lugar con la canción Iniciación, además de participar como guitarrista en la revista musical “los Hidalgos de Verona”. Esa obra después fue montada en teatro de la Ciudad donde se presentó con gran éxito. "Justo en ese evento, fue donde conocí a la famosa soprano y Maestra Yvonne Garza, entonces estudiante de la escuela superior de música y danza y de ahí nos hicimos amigos", nos dice Marcelo.

Dentro de su trayectoria, preparó música, letra y grabación de todos los instrumentos y voces de un álbum llamado “Despertares”, donde explora la condición del ser humano y su despertar hacia una consciencia más amplia de sí mismo y de su entorno. En el 2013 descubrió la belleza y profundidad del canto operístico y Lied Alemán.
En el 2014 participó con el coro del Maestro Patricio Gómez Junco en la puesta en escena de la obra para coro y orquesta "The armed man, a mass for peace" de Karl Jenkins, y en Abril del 2015, participó en el coro de la escuela superior de Música y Danza con la obra para coro y orquesta de la misa de Réquiem de Fauré.  En este mismo año formó parte del elenco de una adaptación para niños de la opera La flauta Mágica de W.A Mozart con el personaje de Sarastro. 

Marcelo es miembro fundador del Ensamble coral San Jacinto, grupo coral de 4 voces dirigido por el Mtro. David García, y en junio de 2016 tuvo su debut con su primer recital “Canto a la Vida” en el Teatro del Centro de la Comunidad del Campus UDEM.

Sobre su vida profesional, Marcelo colaboró en sus inicios en el Grupo Alfa, dentro de AKRA: "Ahí, tuve la oportunidad de trabajar con una empresa como DuPont en Estados Unidos lo cuál era un paraíso para un recién egresado. Tenían edificios completos dedicados a la investigación fundamental; por ejemplo, había un edificio completo de Ingeniería con especialistas de todas las ramas de la ciencia, autores de libros, entre otros. Por mis logros en esta empresa, estuve en un programa especial de entrenamiento por un año en Estados Unidos, cubriendo una diversidad importante de nuevas disciplinas como administración de la tecnología, desarrollo organizacional sistémico, análisis de problemas complejos, manejo de grupos, creatividad, por mencionar algunos. Esa experiencia marcó un horizonte de posibilidades que todavía hoy tienen influencia en mi vida."
Esa primera etapa, le permitió trabajar y desenvolverme con éxito durante los siguientes 10 años con una empresa japonesa en Estados Unidos, y después dar un giro de 180 grados para trabajar en lo que en esa época le llamaban “ciencias de la vida”, enfocado en la Agricultura, en los temas de nutrición, microbiología de suelos, sustentabilidad y biotecnología. "Me tocó estudiar mercados y culturas en el mundo, para decidir en dónde se podía desarrollar sociedades en países como Sudáfrica, Turquía, Egipto, India, China, y desde luego Europa y Sudamérica."

En el 2006 inició como empresario en la industria de equipos de alta tecnología; "Después vino el reto mayor, trabajar como profesionista independiente. Ha sido una experiencia llena de grandes aprendizajes y logros. Entre ellos, haber desarrollado dos proyectos de tecnología de punta aquí en México”.
Otra de las pasiones de Marcelo es su interés por las plantas, "Siempre he tenido una afición por las plantas, pero cuando empecé a trabajar en áreas de la Agricultura ese interés se volvió una fascinación – al final, en el planeta, las plantas anteceden al humano por cientos de millones de años."

En Ámsterdam, con los maestros de las flores, Marcelo aprendió que el Tulipán era una flor silvestre de Turquía, que cautivó por su belleza y fue "adoptada" por los holandeses hace más de 400 años. De ahí, empezó a observar con mayor cuidado las plantas nativas que hay en las montañas y en los valles de Monterrey, y fue descubriendo que hay un buen número de plantas y árboles que además de ser robustos a las condiciones climáticas de la región, florean de manera muy vistosa. "Entonces, me di a la tarea de estudiar las plantas nativas que florean, conseguir sus semillas, germinarlas en casa, y luego plantar esos árboles en parques o camellones. A la fecha, llevo como unos 30 árboles plantados, y sigo intentando propagar algunos árboles y arbustos que son más complicados", nos comenta Marcelo.
Marcelo considera que ha sido una fortuna poder vivir aquello que nos dice el libro de Sirácide 26, de “Dichoso el hombre de una mujer buena”… es decir, encontrar a su esposa Claudia Gil - también ExaUDEM y formar juntos una familia de 4 hijos (tres mujeres y un hombre) que también forman parte de la comunidad UDEM ha sido lo más importante de su vida; “disfruto enormemente a mi familia  y el caminar juntos por este sendero que llamamos vida”. 

Entre sus planes futuros, Marcelo tiene varios proyectos musicalmente hablando, entre ellos es hacer una presentación con el material de su propia autoría, y seguir perfeccionando el canto para llegar a montar todo el ciclo llamado “Winterreise” de Schubert, que es un conjunto de 24 poesías con música, y uno de los más famosos ciclos de canciones de Lied Alemán.

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